Gloria Estefan, desde Miami
"Buenos Aires es una ciudad única"Bajo el marco de un Miami atípicamente frío en esta época del año, la cubano-norteamericana, Gloria Estefan (51) recibe a CARAS en el piso 15 de uno de los hoteles más glamorosos y exclusivos de esa ciudad. Sencilla, cálida, con una figura que cuida a base de ejercicio diario y una alimentación extremadamente sana, la cantante que lleva más de 30 años de carrera y supera los 90 millones de discos venidos, nos confiesa que se siente nerviosa y feliz de cantar por primera vez en Buenos Aires, una ciudad que visitó en los ´80, junto con su esposo Emilio Estefan (56), cuando todavía ni soñaban con el futuro que les esperaba: “Allí me divertí mucho y también comí en exceso. Con los bifes de lomo y de chorizo, más los alfajores, engordé como 10 libras durante ese viaje. Buenos Aires es espectacular, como ninguna. La Argentina es el primer lugar en donde me gritaron: ‘¡Suegra!’, cuando paseaba con mi hijo, Nayib (28), que por entonces tenía 16 años. Estoy, felicísima con volver para cantar en vivo”.

—¿Por qué llega a la Argentina recién en su último tour, el de la despedida?
—Cuando antes salía de gira, lo hacía con unas producciones inmensas, no como hago ahora, que salgo un mes y regreso a casa. En ese engranaje todo tenía que fluir y por una causa u otra, por lo general problemas políticos que se daban en aquella época, los promotores no me permitían ir porque decían que no era el momento propicio.
—¿Alguna vez recibió un rechazo por su manera de pensar?
—Personalmente no lo he sentido, al contrario, pero una vez estuve en Manchester, Inglaterra, y como había muchos estudiantes cubanos a quienes Cuba les daba becas, los forzaron a hacerme una protesta fuera del show. Pero yo sé cómo es eso: El gobierno se enteró que yo estaría ahí, y los obligaron.
—¿Le molesta que la mayoría de los países que visitará en este tour apoye al gobierno cubano?
—No me incomoda porque es libertad de expresión: qué rico que lo puedan hacer, porque en mi país, Cuba, hablar no está permitido. La gente no puede manifestarse en contra del gobierno. En cierta forma me encanta que la gente pueda hablar de lo que quiera, incluso cuando es algo en lo que no coincido, pero pienso que el mensaje del cubano pierde valor, porque las cosas que pasan allí son tan extremas que nadie las cree. Pero realmente suceden y lo sé porque mi familia lo ha vivido. Desafortunadamente, si hay algo que Fidel hace muy bien, son las relaciones públicas.

—Ahora los Estados Unidos tiene un presidente afroamericano. ¿Cómo siente este cambio?
—La vida es un péndulo: Va de un lado a otro, y nunca se queda en el medio; el día que lo haga se acabó todo. Creo que de ambos lados hay cosas que no se deben hacer más. Hemos vivido años de mucho ego, de mucha avaricia, donde la gente sólo piensa en el éxito, aunque estés aplastando a medio mundo. Entonces, ahora pagamos el precio de no prestar atención a las cosas que tienen verdadero valor, por dar demasiada importancia al éxito monetario.
—¿Le gusta Barack Obama?
—Me gusta lo que está haciendo. Nadie sabe si va a funcionar, pero hay que hacer algo. Creo que es un líder con un poder de convocatoria increíble, es sensato, un hombre que es difícil sacarlo de sus cabales, y necesitamos a alguien así en este país, alguien joven, que inspira confianza y dé esperanzas para un nuevo comienzo. Además, es descendiente de inmigrantes y creo que los inmigrantes tenemos mucho que aportar a este país, como lo hemos hecho siempre.
—¿Cree que es un buen paso para que alguna vez haya un presidente latino en los Estados Unidos?
—Por supuesto que sí. Cada vez que uno abre más la puerta, entran muchos más. Pasó con nosotros con la música: primero, estaba Carlos Santana, y llegamos nosotros en los ‘80, y empujamos un poquito más la puerta y vinieron Shakira, Marc Anthony, Jennifer López.
—¿Qué pasará con su vida después de esta gira?
—Nos espera muchísimo trabajo. Cada uno de nuestros negocios nos exige dedicación completa: El estudio de grabación, la compañía de publicidad (que con sólo mover el catálogo nos ocupa todo el tiempo), cada uno de los ocho restaurantes, tres hoteles. Tengo mi carrera, escribo libros -ahora hicimos uno de cocina-, estoy trabajando en un guión, las inversiones de bienes raíces... Pero mi prioridad es mi hija, Emily, a quien le faltan 4 años para comenzar la universidad. Voy a disfrutarla todo lo que pueda, quiero estar en sus juegos, en sus partidos de básquet.. Mi hijo vive en Los Angeles, y hablamos por teléfono todos los días, pero él ya tiene su vida propia.
—Comenzó su carrera en los años 70, ¿cómo era la Gloria de aquella época y como es la de hoy?
—Aquella Gloria comenzó en la música por diversión y por amor, porque me enamoré de mi esposo Emilio, de lo contrario estaría en la diplomacia, en algo bien distinto. Aquella Gloria era alguien extremadamente tímida, como lo es mi hija. Me costó diez años disfrutar un escenario. Hoy me doy el lujo de tener giras selectivas, de permitirme no vivir a las corridas. Estoy feliz con la vida que tengo.

—Lleva más de 30 años casada con Emilio Estafan, quien no sólo es su esposo sino su manager y socio en los negocios. ¿Cómo se reinventan en ambas cosas después de tantos años?
—En los negocios nos complementamos. Yo soy la de los números, la más pensante y Emilio es más creativo. Lo que le falta a uno, lo tiene el otro. Y en la pareja nos pasa algo muy particular, nuestra casa es tan grande y estamos tan ocupados en nuestras actividades, que nos citamos para vernos. La verdad es que entre nosotros el amor permanece intacto y se reinventa día a día. Hoy y siempre mi familia es mi prioridad.